huesped.
Y cuando estés solo tirado en tu cama, llorando por esa nada que no existe, en tu monoambiente hecho cuadros y la bocina retumbando en un piso número 5; yo seguiré bailando mientras interpreto mi canto, estaré yendo a mis clases de canto que en septiembre del año pasado me salvaron la vida; seguiré averiguando sobre mi futuro y qué pinta lindo o quizás qué seguiría pintando feo como para cerrarlo, como tu corazón y el mío que no se lograron tocar ni un poco. . . y aunque no lo veas, yo seguiré amando, tan febril y bellamente mis libros que me dan paz cuando me acerco a la costa, sola, en la mar, mientras mis pies tocan la fría agua salada. Estoy y ando sola, porque mi hermana no me habla y a sus hijos no los veo, vivimos en la misma casa y la ausencia a causa de sus palabras hechas balas desintegraron la poca paciencia y esperanza que tenía en nosotras; sin embargo, me encuentro amando el presente y mirando el futuro de nuevo con amabilidad y calma, porque es insustancial no querer abrazar el futuro, porque las frases estúpidas no dichas son lo que calla el universo de tu mente, pero no en la mía. Lo que pasa mi querido huesped es que yo no deseo a nadie, no deseo nada, no extraño fácilmente a no ser que des algo de bondad, que describa vientre y crianza del bello capullo que te hizo vida, éxito; que lo sensible y la vulnerabilidad te hagan fuerte, pero sobretodo, que de esa sensibilidad y vulnerabilidad el otro lo cuide, lo apañe, lo acaricie y le de un lugar en las ausencias de nuestros mounstros mentales; shuu… que calle, que calle una vez más tan insulsa fatiga inexistente, que calle el trabajo y hable el amor, qué tanto le temes a lo causal de tus acciones, a la mirada de alguien que solo sonríe (?). Las sonrisas no se arrebatan, se comparten, las raíces son siempre un espacio de encuentro si así lo quieres, no estás hecho a la medida mía, transeúnte indolente, estás perdido en ti mismo una vez más. Te diste cuenta que no superas nada porque el vacío no te deja respirar, vives ahogado de la sierra tuya, que te acuña el desvelo y la extrañeza de tus actos y aún así, no dices nada, nada de lo que sale de ti es cierto y eso es lo difícil de vivir aislado; no te quiero y no me gustas, pero qué lindo es ver la verdad, que no serás mío nunca y yo no seré tuya siempre. (♥)
