un caballero español
Febrero del 2026. Un texto cronológico que deseo recordar.
Huí de Perú desesperanzada, sin un plan, pero con una intención muy clara. Quise ser testigo de lo que era vivir en paz, lejos de la extorsión, de la criminalidad de mi barrio, de la des-sazón política de esta tierra que se siente ajena y en venta. Latinoamérica lastimosamente en todas partes se parece, la gente tiene una jocosidad en la que nos sentimos parte de cierto alivio que interpretamos como estar en casa.
Viajé con Brunella que es mi hermana y sus dos hijos a España, a la casa de la mejor amiga de mi mamá, mi tía Janet. Vivimos un invierno en época de verano en Perú, de diciembre hasta febrero. El invierno más emocionante de mi vida y mi caótico sentir.
Todos los días agradecía despertar con el sol dorado de Barcelona, vivía cerca al mar así que era fácil sentir la energía de la ciudad. Estábamos a 40 minutos en tren de Barcelona. La vida parecía un sueño, era reconfortante, apasionante y me sentía en casa. Fue la primera revelación que tuve, mi hogar soy yo, yo construyo mi mundo y puedo darle lugar a mi vientre donde sea que pise… y fue muy valioso resarcír esa duda tan expectante. La literatura y la música fueron mis compañeras, fueron un soporte ingenioso y vivaz. Compuse, canté, creé, imaginé la vida entre melodías y pude hacer. Mi tía Janet nos llevaba mucho a la iglesia, confieso que no me sentía emocionada hasta que vi al coro de Castelldefels ♥️, me sentí una vez más en casa. Sentía como Dios puede ser tan eterno y si, España, les conquistadores lo hicieron y yo realmente si me siento agradecida por conocer la espiritualidad desde el catolicismo, aunque nos haya costado tanto dolor y crímenes de lesa humanidad. Imagino que antiguamente eran más supervivientes que racionales. El egoísmo lo creamos nosotros, el mundo podría ser mejor si lo decidiésemos. En fin, mi tía Janet vio que estaba admirada por querer cantar y ella no desperdició ningún minuto; se acercó a Manolli, una mujer que parecía un ángel y me recibió, no en el coro porque era la última presentación que tenían por fin de año, sino en una obra de teatro musical. Me emocioné y me apasioné, escucharon que no sabía hablar catalán y solo me designaron cantar en grupo 3 canciones muy sencillas y quedé completamente agradecida con el universo, con mi tía, con Dios claramente y con mi hermana, porque ellas fueron a verme a mi última función- porque tuve 2 funciones -… mi madre fue ese soporte infinito en mi mente, decía; honraba todo lo que ha hecho por mi, sentía incluso que en ese instante podía admirarme,logré percibirme de esa forma, sentía que podía crear un mundo, me sentía bendecida; esto último lo resume a la perfección.
Los días íban y venían, todo el primer mes Brune y yo viajamos a Ciudades de España e Italia, peleamos mucho también, cocinábamos y aprendimos nuevas recetas, conversábamos profundamente y trivialidades hermosas, jugábamos con sus hijos, paseamos con mucha curiosidad por museos, bares y más, nos divertimos profundamente. Creo que nunca nos sentí tan felices. El sol, la mar, Castelldefels, realmente podía sentir que en ese lugar todo tenía sentido.
Cuando visité a Xiomi, una amiga muy querida que tuve por Milán, Italia, ella me contó que había tenido encuentros con 5 italianos y que con uno tenía un vínculo muy especial en la que duró meses, hasta que llegó a Perú y pues fue dolorosa la realidad. Por mi lado, al regresar a España luego de tantas ciudades y museos en Italia, no podía dejar de preguntarme: “debería salir con personas de aquí?”; sin duda me sentía bendecida porque estaba encontrando mi centro, reconstruyendo mi paz a pesar de todo este duelo, pero algo en mí en cierto punto quería experimentar el hecho de conocer a otras personas. Honestamente no me sentí tan bien, no me quería arriesgar tanto porque mi proceso aún estaba muy presente, el fallecimiento de mi madre aún me tenía vulnerable. Salí solo con dos chicos, Antón que fue un precioso ser humano a quien decidí solo verlo una vez. Me regaló un turrón peruano, me llevó a todos los lugares de su zona Virú y no sé qué! Y me invitó a muchos espacios fancys en una sola salida. Tuve las conversaciones más profundas e inteligentes y por un segundo me nuble un poco. Presencie la vista al mar más bonita del mundo y solo me detuve a llorar y él me entendió y quería decirme algo porque era de esos nerds que me encantan: “lo que acabas de experimentar se llama ‘síndrome del stemdhal’” y luego atinó a explicarme su significado. Ver y sentir todo lo que el espacio tenía para ofrecerme fue muy sensible. Recuerdo que me invitó al museo y para la noche vimos parte de los carnavales en la calle, dragones imponentes; admito que sentí un poco de miedo en algún momento por las figuras en las expresiones de las máscaras, pero lo que me encantó es que lo que vi en las pinturas eran retratos vivos de los carnavales, lo que estaba presenciando en esa misma tarde. La experiencia hizo que ese día sea sumamente especial para mí. Fue poco cotidiano sentir lo inminente, especial, curioso que pueden ser los hombres fuera de mi país. ♥
Y luego, aunque un día antes de conocer a Antón conocí a Juanjo… y aquí empieza todo lo que soñé siempre… preparaos.
Juanjo media casi 2 metros, era un hombre que me cargaba como si no pesara nada y yo era muy feliz de escuchar su dejo susurrarme, ser amable conmigo, realmente hace mucho no conocía a un caballero. Rememorarlo en estas líneas sé que me harán llorar… lo sé.
En nuestra primera cita me vino a recoger en la puerta de mi casa, yo estaba lejísimos como dije de Barcelona, a 40 minutos y en realidad la ruta desde su casa, en metro y bus serían una hora y media aproximadamente, pero él llego en taxi. Nos fuimos a un lugar a comer. Fue al inicio muy incómodo porque era muy alto, era sumamente guapo, en sus fotos no lo parecía tanto por eso no me sentía emocionada, al principio. Me llené de inseguridad en cierto punto porque era mi primera cita en el mundo afuera de mi país. Nos sentamos y la conversación empezó a fluir. Me equivoqué un montón y me sentí la ignorante más sublime de la noche, realmente me sentí tonta en cierto punto. Por un instante mi cabeza estaba en muchos lugares y me preguntaba por qué soy tan tonta?, pero luego me dije: “yo jamás me he hablado así, mucho menos en Perú. Aquí no será la excepción” y en ese instante mi premisa sobre mi misma cambió para bien. Me relajé un poco, le di pelea intelectualmente porque sé todo lo que tengo para ofrecer y para ser en mi vida y en la de los demás. El hecho de fluir fue muy especial. Fue dinámico y él se reía mucho de mí porque la verdad es que yo me reía mucho de todo lo que fluyó entre nosotros y la conversación. Después de comer fuimos a un bar. Me invitó todo, toooodo y fue tanto así que vi que podía “pedir” whisky. Me emocioné y lo pedí, puro, como realmente siempre me ha gustado el whisky. Me marié, evidentemente y nos acercamos, nos dimos unos cariñitos. Me dejó en mi casa y literalmente se fue justo antes de que yo borrara cassete, no recordaba lo fuerte que puede ser tomar whisky luego de tiempo; y la verdad me sentí una reina, me trataron como una, algo que en Perú no sucedía hace no sé cuánto y qué curioso que en otro país pude darme cuenta que ninguna mujer en esta vida debe pedir menos que lo que merece, que se vayan todos a la misma mierda. Todas viajen, porfavor háganlo.
Al día siguiente Juanjo me mandó un audio donde lo único que recuerdo fueron estas palabras: “… por cierto, quiero decirte que ayer lo pasé muy bien, en plan, me gustaste mucho. Veámonos en otro momento…” y los halagos no dejaban de llegarme, en ese momento solo atiné a llorar y a sentir una euforia que hace años no experimentaba por absolutamente nadie. Ni siquiera recuerdo haberlo sentido así alguna vez, fue la primera vez que alguien era concreto y directo. Sin miedo, malditos hombres de mierda latinoamericanos que suelen ser tan ambiguos y cobardes (disculpen)- era todo lo que pensaba y que en cierta forma pienso hasta ahora-.
Nos volvimos a ver, quedamos en que él me cocinaría. Fui a su piso, llegué con la torta más estúpida del mundo, ahora que lo pienso me da demasiada vergüenza. El se vio incómodo o por lo menos lo sentí asi y la verdad al ver su reacción me sentí estúpida porque fue la torta más chica que encontré, pero la verdad luego de ver nuestro panorama no era tan chica como pensé, que os den por culo. En fin, no sé si fue la impresión que deseaba dar, pero no quería ser miserable de llevar algo muy pequeño. En fin de nuevo, preguntas tercermundistas que una se hace. Llegamos a su casa y yo sabía que ese día sí o sí tiraríamos, deseaba, quería demasiado estar con él, iba varios meses sin tirar; ese hombre me encantaba y mientras me explicaba lo que cocinaba me encantaba mucho más. Ese día me mostraba una película increíble, sacó el whisky de su compartimiento y lo empezamos a beber. Era un puto sueño de cita perfecta. La película que puso me impresionó, aunque un poco masculina para mi gusto. En un momento me di cuenta que me sentía muy segura entre sus brazos. Luego de unos besos apasionados me llevó a su cama cargada como si fuera una pluma. Tenía las manos más grandes y los brazos venosos que en cierto punto me asustó un poco. Sus ojos eran azules, sus labios muy rojos y la sonrisa de un niño de quinder. Recuerdo haberme retocado el cabello de rojo en una siguiente salida, me sacó la ropa y me dejó echada, me acomodé desnuda y el mirándome mientras se colocaba el cóndor me dijo “realmente eres hermosa tía” y aunque no me podía ver a mi misma en ese instante, yo me sentía sumamente hermosa ese día, el color rojo casi naranja en mi cabello me empoderó en ese momento, pero bueno me fuí por otro recuerdo; continuemos. En esa primera vez tiramos como unos monos, era pose tras pose y pues sí, era muy alto y la tenía bien- no entraré en detalles de gloriosa intimidad- que en cierto punto sus piernas dobladas me hacían algo de daño. Ese fin de semana fue el inicio de algunos findes más que, más allá de encuentros sexuales que lo tuvimos, fue estrepitosa la hecatómbe de sentimientos y de un romance absurdo sacado de una película de las que odio y amo a la vez.
Juanjo, debo decir, siempre fue un caballero que me decía todo en la cara, pero algunas cosas no encajaban. La primera cita se vistió hermoso, en la segunda y las demás se le veía sumamente mal vestido. Eso me hacía pensar que me ocultaba cosas y pues es una forma de mostrar la psicología en las personas de nuestro alrededor. También tenía arranques de tristeza que yo no podía explicarme. Según el, eran episodios muy comunes en su día a día en la que para mí, no lograba obtener alguna lectura al respecto porque no conocía cierta realidad. No indague ni sobre-pensé más; la verdad estaba y era feliz, quería vivir intensamente y chocarme con la realidad que ya sabía que me esperaba… pero algo en mi tenía fé en lo nuestro.
Juanjo y yo nos vimos el siguiente fin de semana. Tuvimos una cita más relajada, él era muy suelto para decirme las cosas, me presentó a su primo/amigo no entendí mucho a lo que iba con eso, pero la verdad fue algo incómodo al principio, aunque honestamente con familiares siempre logró sentirme en un espacio seguro. Empezaron a lanzar y ya no me sentí tan cómoda finalmente. Esperé a ir a su pieza, dormimos y al día siguiente fuimos al museo de Arte dé Catalunya. Me dio malestar, el frio estaba muy fuerte y yo tenía una muda de ropa y todo. Me sentí la virgo del mundo por estar organizada para cambiarme en su casita y sentirme linda; hasta que llegamos al museo ♥, no podía creer lo hermosa que era esa zona, las pinturas salían de las paredes, Juanjo estaba… con la misma puta ropa y bueno, poco a poco solo tendría que superar el hecho de la única vez que lo vi hermoso y bien vestido. Al acercarnos a pagar nuestras entradas, él me interrumpió y me dijo “no no, yo pago” y avanzó, no dijo más, la pareja detrás nuestro obvio escuchó y me miraron carajo porque lo dijo algo fuerte, yo me quedé quieta a lo Britney Spears, gente, era mi puta gloria lo más mínimo, pero a este punto ya no significaba lo mínimo porque literal todos los días gastaba y gastaba. Cuando entramos y vimos las pinturas tuve un flashback de un sueño que tuve hace años. Era yo mirando unas pinturas donde una morena estaba delante mío con el cabello más hermoso de todo el país, una pared verde y todo el salón con gente. Él estaba al lado mío y la conversación fue muy fluida; no le quise contar lo especial que era ese momento por mi flashback y obvio no quería ignorar nada, era un momento muy presente y sobretodo muy mío. Nos reímos un montón, apreciamos y compartimos atentamente nuestras apreciaciones sobre las pinturas. No me atreví a tomarme fotos junto a él porque la verdad casi nunca me siento bonita posando, pero me sentí amada a su lado, realmente... El frenesí de todos los sentimientos en ese instante valían todas las circunstancias. Al salir, que fue ya en la noche, le pedí tomar una foto con su celular, se veía hermoso el museo, era el edificio más cálido de la zona con el cielo más azul. En el proceso de regresarnos a su casa, él me detuvo un instante de mierda y me dijo: “debo decirte que me a encantado este día”, nos quisimos besar y me empiné y me dolió el cuello horrible, el se dio cuenta y medio que se agachó. Me siento un poco imbecil escribiendo esto, pero el hecho de que se agache (mujer heterosexual apreciando detalles) me pareció lo más simbólico de lo que para mi es el amor. Eso habla de lo sensible que alguien es en la vida. En fin, estoy ciega. En este día fueron sus palabras las que me llamaron “hermosa” y solo me sentía en casa entre sus brazos. El fumaba mucho, salía a fumar cuando yo estaba en su cuarto porque ya sabía que yo no fumaba, el respeto que connota esa acción hoy lo valoro un montón, si lo pensamos es decencia humana mínima y sí, en Perú no suele existir. De alguna forma, lo distinto es especial.
Un día que lo vi me empezó a hablar en ruso, muy fuera de contexto. Recuerdo vagamente el momento, pero mi sensación fue que algún vínculo con gente rusa tuvo… claro está que mis dudas se fueron un poco a que quizás está teniendo acercamientos con alguna persona en ruso, mujer? Probablemente. Ahí recordé que cuando hicimos match en Bumble (sí sí, así pasó, gracias) yo estaba por no continuar en verlo; ya que, como dije al inicio no parecía ser alguien tan interesante, mala mía; sin embargo, él al parecer paga Bumble, entonces puede insistir en presionarnos a que aceptemos o algo por el estilo; ya que aplicó la opción de permanecer en match conmigo 1 día más, es por ello que ese tipo de interés me dió curiosidad y acepté en verlo. Sin embargo; cerré esa duda en ese instante; está bueno reconocer que carajos sentimos, darles lugar a esas emociones raras.
Creo que en esas temporadas todo era muy especial para mí. No deseaba salir con nadie más. No nos vimos por dos semanas porque yo me puse a viajar y a dar vueltas por algunos sitios. “No te voy a ver en una semana? Y qué voy a hacer ahora en esos días?” esas expresiones tan claras realmente me daban cierta paz, escribirlo me hace sentir una imbecil de mierda completa, no les digo? Igual para ese entonces todo cambiaría, no sería como antes, el fin se acercaba. Yo me había desinstalado Bumble y en mí habían varias cosas que no deseaba hablar para no sentirme vulnerable, hasta que nos vimos por última vez, casi una última cita. Compró comida peruana, cerveza pilsen, la putamadre!!! Podía sentir lo perfecto que era ese momento en mi. Esa noche no recuerdo qué pasó, pero se fue a fumar y demoró un montón! Y yo estaba incómoda porque deseaba pasarla con él lo más posible, al llegar no sé exactamente qué sentí que me puse seria y hablé de mis sentimientos que no eran desde una mirada romántica, no en proposición de ser algo, solo hablar de cómo encaré todo nuestro compartir, cierta bondad y amor que reflejaron un estándar muy especial del que soy consciente ahora. Él atinó en decirme: “ay por qué es tan intenso esto”, me quedé un poco en shock, pero no me importó más. “Pero que hay de malo en decir las cosas? No me siento intensa en lo absoluto. Tú dices casi siempre que no suelo decir las cosas, pero lo cierto es que siempre he dicho lo que me parece importante, la diferencia es que ahora le estoy dando un lugar para poder encararlo”. Se disculpó, me explicó un poco su punto (insisto en algo, he olvidado el contexto claro de esa conversación) y nos dimos unos besos, nos quedamos abrazados y dormimos, pero yo no podía dormir.
Pasaron otras cosas más, unas des avenencias más y fue lo último. Quise despedirme antes de viajar y no pudo acercarse a mi casa, me fui con mucha ansiedad a Lima, viajé a Cusco, grabé! Resultó que en esos días sería el “día del amor y la amistad” 14 de febrero y aunque dudosa, al día siguiente le escribí de mi número de Perú. Me habló muy contento… y yo volví a sentirme como en casa, esa casa que había dejado al otro lado del mar mediterráneo, el otro lado que ya era mi hogar. Volví a despertar, no deseaba volver a hablarle por no haberlo visto una vez más, pero pienso en todo lo que gastó por mi y quizás fue un poco el dinero. Creo que si lo pienso, algo en mí se daba cuenta en que lo extrañaba un montón y su compañía realmente era como tener a un enamorado que valía todas las penas que vendrían después a mi corazón. . .
continuará…. (?)
